Los antibióticos son medicamentos utilizados para tratar infecciones bacterianas al eliminar las bacterias o impedir su crecimiento. Son muy eficaces cuando se usan correctamente, pero no funcionan contra infecciones virales como el resfriado común, la gripe o la mayoría de los dolores de garganta.

Antibióticos: qué son y cómo utilizarlos de forma responsable
Los antibióticos solo deben tomarse cuando sean recetados por un profesional sanitario cualificado. Utilizarlos sin necesidad o tomar medicamentos recetados para otra persona aumenta el riesgo de resistencia a los antibióticos, lo que dificulta el tratamiento de futuras infecciones bacterianas.
Siga siempre la dosis, el horario y la duración del tratamiento indicados, incluso si comienza a sentirse mejor antes de finalizarlo. Interrumpir el tratamiento demasiado pronto puede permitir que algunas bacterias sobrevivan y se multipliquen, aumentando el riesgo de que la infección reaparezca.
Conserve los antibióticos de acuerdo con las instrucciones del envase. La mayoría de los comprimidos y cápsulas deben mantenerse en un lugar fresco y seco, mientras que algunos antibióticos líquidos requieren refrigeración después de su preparación. Nunca guarde los antibióticos sobrantes para futuras enfermedades y, siempre que sea posible, deseche los medicamentos no utilizados de forma responsable a través de una farmacia.
